Por LUIS ÁNGEL GALVÁN
ESPECIAL LA ESTRELLA
DALLAS -- Al guatemalteco Jesús Rodríguez le falta poco más de dos meses para graduarse como enfermero, sin embargo tiene dudas del futuro que su carrera le representa.
"Veo mucha publicidad anunciando que te eduques, que crezcas y seas alguien en la vida, tomas la decisión de invertir tu tiempo, esfuerzo y dinero, y al final te das cuenta que no sirve de nada educarse", se quejó.
"No vas a tener un empleo que represente tus esfuerzos, entonces ¿de qué sirve lograr una carrera?", comentó el joven que llegó a los 9 años a Texas y por falta de documentos legales no podrá ejercer como enfermero.
La mexicana Jannet Balandra, egresada de la University of North Texas, está igualmente frustrada desde el año pasado cuando obtuvo su título como maestra bilingüe.
"Tengo las esperanzas de que el 'Dream Act' sea aceptado como ley, pero de no ser así continuaré preparándome y quizás algún día logre completar mi meta", dijo Balandra con referencia a la propuesta de ley federal que permitiría a estudiantes indocumentados graduados de universidades ejercer profesionalmente.
Para Manuel Rendón, representante de jóvenes de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), e integrante de la campaña a favor del 'Dream Act', esta ley sería "una tabla de salvación" para alumnos latinos que están pensando en desertar de la preparatoria.
"Estamos en alerta, luchando muy fuerte para lograr que este sueño se haga realidad", dijo Rendón.
Deserción y legalización
La esperanza y frustración de estos profesionales latinos, compagina con el mismo sentir de académicos de la educación bilingüe, que visitaron Dallas la semana pasada, para advertir sobre las elevadas tasas de deserción escolar que existe entre jóvenes latinos que cursan preparatoria.
Kathy Escamilla, profesora de la facultad de educación en la University of Colorado en Boulder, dijo a La Estrella, que es lamentable que habiendo tanto talento académico se desperdicie por falta de una solución que venga del gobierno Federal.
"La gente al no encontrar opciones tiende a regresar a sus lugares de origen, pero con problemas de lenguaje, porque se les ha olvidado su idioma natal, su vida ya está hecha en otro país", dijo Escamilla.
El simposio al que asistió Escamilla en Dallas dio cuenta de un informe elaborado entre el 2005 y el 2006 por la Asociación de Investigación Intercultural del Desarrollo (IDRA), que reveló que 86,276 estudiantes en Texas no se habían graduado de las preparatorias, costándole al estado 17 mil millones de dólares.
Según el estudio, las escuelas de Texas están perdiendo un estudiante cada cuatro minutos.
Ana Coca, maestra del Distrito Escolar de Arlington (AISD), dijo que "en las escuelas, la mayoría de los maestros son americanos y no saben de la pobreza, en los latinos lo importante es no dejar atrás a la familia y optan por abandonar la escuela".
"Hay desánimo por continuar una carrera debido a que no ven una solución cercana quienes no cuentan con documentos en regla", agregó.
En términos generales el estudio puntualiza que el 50 por ciento de los jóvenes hispanos que ingresan a la preparatoria, la abandona antes de graduarse.
En el condado de Dallas los hispanos tienen una tasa de deserción del 58 por ciento, seguidos por los afroamericanos con 45 por ciento y los blancos con 13 por ciento.
En Tarrant, los hispanos tienen una tasa de deserción escolar de 55 por ciento, seguidos otra vez por los afroamericanos con 44 por ciento y los blancos con 24 por ciento.
Sunday, September 30, 2007
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