Publicado el viernes 14 de deciembre del 2007
Por Luis Ángel Galván
Especial La Estrella
DALLAS — Esta Navidad la recomendación prioritaria para los inmigrantes mexicanos que vayan a visitar su país es tener los documentos en regla.
Hasta el próximo 8 de enero estará vigente el Operativo Invierno 2007-2008 del Programa Paisano que busca informar y orientar a cerca de 1 millón 200 mil mexicanos que el Instituto Nacional de Migración (INM) estima ingresarán a México.
En un comunicado difundido desde octubre el INM informó que para la edición 2007-2008 de la Guía Paisano se imprimieron dos millones de ejemplares, de los cuales el 75 por ciento fue distribuido en EU y Canadá.
Según Heladia Muñoz auxiliar del Programa Paisano en el consulado de Dallas, unas 800 guías semanales se están repartiendo en el área.
El cónsul de México en Dallas, Enrique Hubbard Urrea, señaló a La Estrella que es indispensable que los compatriotas vayan bien documentados, llevando la matrícula consular o el pasaporte mexicano.
“Le pedimos a todos lo paisanos que reporten cualquier anomalía a las autoridades correspondientes, hagan sus declaraciones y paguen los impuestos por los artículos que llevan”, recomendó Hubbard.
Para reportar anomalías, quejas o solicitar información desde EU llame al 1-877-210-9469.
No obstante el cónsul dijo que aunque se está cubriendo la cuota de expedición de 230 pasaportes diarios, la alta demanda provocado que las citas para tramitar estos documentos se estén dando actualmente para marzo de 2008.
El cónsul también dijo que no se deben llevar armas de fuego, municiones, drogas o artículos prohibidos por la aduana.
Las prohibiciones se incluyen en la Guía Paisano.
La compañía de autobuses Tierra Caliente de Dallas que viaja a Monterrey diariamente, compró una máquina de rayos X que permite escanear el equipaje.
“Si detectamos cosas prohibidas las regresamos al dueño porque no las puede llevar”, explicó Anabel González, gerente de Tierra Caliente.
En el caso de familias que viajan con niños nacidos en EU, el cónsul recomendó sacarle a los menores su matrícula consular.
Quienes vayan a viajar en vehículo es indispensable que hagan la importación temporal del auto en el consulado; más detalles están disponibles en www.banjercito.com.
Precaución migratoria
Francisco Carrasco es residente permanente desde hace 48 años y cada año viaja a Monterrey para visitar a sus tres hijos.
Mesero de oficio, Carrasco mostró a La Estrella su tarjeta de residente permanente, matrícula consular mexicana y una carta expedida por el cónsul de EU en Monterrey, Nuevo León, pues dijo, “nunca sabes qué te van pedir así que hay que estar preparados”.
Marilú Cabrera, vocera del Servicio Ciudadanía e Inmigración (USCIS), señaló que los inmigrantes que viajan en esta temporada deben tomar en cuenta que a menos de que tengan una tarjeta de residencia permanente o que previamente hayan solicitado un permiso para viajar fuera de los EU, no podrán salir legalmente.
“Asegúrese de que lleva sus documentos en regla o que no está en un proceso migratorio que le impide salir del país, de lo contrario tendrá problemas a su regreso”, enfatizó.
Resulta útil la guía de la División de Asuntos Latinos e Hispanos de la North Carolina Academy of Trial Lawyers, ya que recomiendan entre otras cosas formalizar un poder notarial para que sus familiares o amigos puedan vender sus bienes o sacar dinero de su cuenta bancaria, si resulta necesario, y obtener apostillas en las actas de nacimiento de los niños nacidos en EU para que sean reconocidas por las autoridades de otro país.
La guía completa está disponible en http://ncatl.org/page/community_projects.
Wednesday, December 19, 2007
Monday, December 10, 2007
Oran por un nuevo templo
Publicado el viernes 07 de deciembre del 2007
Por Luis Ángel Galván
Especial La Estrella
IRVING — Sentado en el interior de un tráiler que exhibe un letrero externo donde se lee “Iglesia Santa María de Guadalupe”, el pastor salvadoreño Pedro Portillo observa los planos del lote localizado en el 2601 S. de McArthur Blvd., donde, si consigue que le aprueben un préstamo, espera construir su propio templo.
Portillo fue sacerdote católico por ocho años en su país natal El Salvador y, tras retirarse para casarse, se hizo pastor de la Iglesia Luterana.
Este religioso dice que se quedó sin local para oficiar misa a sus cerca de 700 feligreses por la inconformidad de sus arrendatarios de la iglesia El Buen Pastor, porque él defendió a los indocumentados de Irving del Criminal Alien Program (CAP).
Durante siete años la Iglesia Santa María de Guadalupe tuvo un local arrendado en el edificio de la Iglesia El Buen Pastor en 2620 W.Grauwyler Rd.
La Estrella habló con el obispo Kevin Kenouse, cabeza de la Iglesia Luterana en Dallas, quien aseguró que respeta y admira el trabajo de Portillo por ayudar a los inmigrantes en su deseo de tener una mejor vida, pero confirmó que su activo involucramiento con el tema migratorio, causó la inconformidad.
“Con toda la publicidad del tema migratorio él (Portillo) se volvió muy ‘verbal’ al respecto. Algunos miembros de la congregación local no se sintieron cómodos con esa postura tan ‘verbal’; sin embargo, la congregación votó el fin de semana cuando el pastor (Portillo) decidió irse y aprobó extenderle el contrato de arriendo 1 año más”, explicó Kenouse.
“Pero Portillo ya estaba frustrado por la inconformidad de esos miembros y decidió irse”, agregó.
Portillo confirmó que “debido a la decisión de un pequeño grupo de personas conservadoras y religiosas con pensamientos racistas, tuvimos que abandonar el lugar; la congregación nunca fue consultada sino hasta el final, pero ya era tarde, por dignidad y respeto a nosotros mismos decidimos no regresar”.
El obispo Kenouse dejó claro que “la iglesia tiene su ley” y que “la congregación habló claro” en cuanto a la inconformidad que sentían algunos de ellos con la actuación de Portillo.
En las últimas semanas Portillo ha estado oficiando misa en la zona verde que rodea al tráiler, pero dice que ya está entrenado para afrontar duras pruebas, pues relata que fue torturado y amenazado de muerte en El Salvador, durante los años ochenta y cuando era amigo personal del asesinado arzobispo Óscar Romero.
“La iglesia debe de ayudar a quien lo solicite sin importar su estatus migratorio ni origen”, comentó.
También dijo que ha recibido constantes amenazas por teléfono y correo electrónico “invitándolo” a que sea el conducto para que la comunidad inmigrante recapacite y regrese a sus países.
Entre líderes religiosos involucrados con la defensa de los inmigrantes, no hay consenso sobre el caso de Portillo.
El sacerdote católico Esteban Jasso de la Iglesia de Todos Los Santos en Fort Worth, señaló que un sacerdote está bajo la subordinación de un obispo y hay que seguir las reglas, además de que “el púlpito no debe de ser usado más que para predicar la religión, pues de lo contrario se convertirá en un problema”.
Jasso que hace parte de iniciativas como el grupo Latinos Unidos que en el condado Tarrant pugna por el desarrollo del liderazgo político hispano, agregó que “los inmigrantes son una bendición para las iglesias, son un regalo divino, cuidémoslas, las iglesias han crecido porque los hispanos asisten a ellas, todo lo que está ocurriendo en estos momentos en contra de la comunidad inmigrante no es sino una movida política para las próximas elecciones, nuestro trabajo como sacerdotes es ayudar a los desamparados y orar para que los responsables de tomar una decisión lo hagan de una manera correcta y que ésta sea la mejor”.
Lynn Godsey presidente de la Alianza Hispana Evangélica de Dallas-Fort Worth, (AHEM) que participó en diversas actividades en pro de la reforma migratoria, consideró que “tenemos el derecho constitucional de expresarnos, mientras no violemos las mismas leyes, la iglesia es un santuario y la gente recurre a protegerse, no podemos negarnos a brindarles protección”.
Por Luis Ángel Galván
Especial La Estrella
IRVING — Sentado en el interior de un tráiler que exhibe un letrero externo donde se lee “Iglesia Santa María de Guadalupe”, el pastor salvadoreño Pedro Portillo observa los planos del lote localizado en el 2601 S. de McArthur Blvd., donde, si consigue que le aprueben un préstamo, espera construir su propio templo.
Portillo fue sacerdote católico por ocho años en su país natal El Salvador y, tras retirarse para casarse, se hizo pastor de la Iglesia Luterana.
Este religioso dice que se quedó sin local para oficiar misa a sus cerca de 700 feligreses por la inconformidad de sus arrendatarios de la iglesia El Buen Pastor, porque él defendió a los indocumentados de Irving del Criminal Alien Program (CAP).
Durante siete años la Iglesia Santa María de Guadalupe tuvo un local arrendado en el edificio de la Iglesia El Buen Pastor en 2620 W.Grauwyler Rd.
La Estrella habló con el obispo Kevin Kenouse, cabeza de la Iglesia Luterana en Dallas, quien aseguró que respeta y admira el trabajo de Portillo por ayudar a los inmigrantes en su deseo de tener una mejor vida, pero confirmó que su activo involucramiento con el tema migratorio, causó la inconformidad.
“Con toda la publicidad del tema migratorio él (Portillo) se volvió muy ‘verbal’ al respecto. Algunos miembros de la congregación local no se sintieron cómodos con esa postura tan ‘verbal’; sin embargo, la congregación votó el fin de semana cuando el pastor (Portillo) decidió irse y aprobó extenderle el contrato de arriendo 1 año más”, explicó Kenouse.
“Pero Portillo ya estaba frustrado por la inconformidad de esos miembros y decidió irse”, agregó.
Portillo confirmó que “debido a la decisión de un pequeño grupo de personas conservadoras y religiosas con pensamientos racistas, tuvimos que abandonar el lugar; la congregación nunca fue consultada sino hasta el final, pero ya era tarde, por dignidad y respeto a nosotros mismos decidimos no regresar”.
El obispo Kenouse dejó claro que “la iglesia tiene su ley” y que “la congregación habló claro” en cuanto a la inconformidad que sentían algunos de ellos con la actuación de Portillo.
En las últimas semanas Portillo ha estado oficiando misa en la zona verde que rodea al tráiler, pero dice que ya está entrenado para afrontar duras pruebas, pues relata que fue torturado y amenazado de muerte en El Salvador, durante los años ochenta y cuando era amigo personal del asesinado arzobispo Óscar Romero.
“La iglesia debe de ayudar a quien lo solicite sin importar su estatus migratorio ni origen”, comentó.
También dijo que ha recibido constantes amenazas por teléfono y correo electrónico “invitándolo” a que sea el conducto para que la comunidad inmigrante recapacite y regrese a sus países.
Entre líderes religiosos involucrados con la defensa de los inmigrantes, no hay consenso sobre el caso de Portillo.
El sacerdote católico Esteban Jasso de la Iglesia de Todos Los Santos en Fort Worth, señaló que un sacerdote está bajo la subordinación de un obispo y hay que seguir las reglas, además de que “el púlpito no debe de ser usado más que para predicar la religión, pues de lo contrario se convertirá en un problema”.
Jasso que hace parte de iniciativas como el grupo Latinos Unidos que en el condado Tarrant pugna por el desarrollo del liderazgo político hispano, agregó que “los inmigrantes son una bendición para las iglesias, son un regalo divino, cuidémoslas, las iglesias han crecido porque los hispanos asisten a ellas, todo lo que está ocurriendo en estos momentos en contra de la comunidad inmigrante no es sino una movida política para las próximas elecciones, nuestro trabajo como sacerdotes es ayudar a los desamparados y orar para que los responsables de tomar una decisión lo hagan de una manera correcta y que ésta sea la mejor”.
Lynn Godsey presidente de la Alianza Hispana Evangélica de Dallas-Fort Worth, (AHEM) que participó en diversas actividades en pro de la reforma migratoria, consideró que “tenemos el derecho constitucional de expresarnos, mientras no violemos las mismas leyes, la iglesia es un santuario y la gente recurre a protegerse, no podemos negarnos a brindarles protección”.
Monday, December 3, 2007
Prefieren acción cívica en lugar de presión
Publicado el viernes 30 de noviembre del 2007
Por Luis Ángel Galván
Especial La Estrella
IRVING — Las diversas iniciativas locales que han generado polémica en torno a la presencia de inmigrantes indocumentados afectan ya a sectores vitales de la economía como el de los pequeños comerciantes.
Recientemente activistas en Irving organizaron un boicot económico como protesta contra el Criminal Alien Program (CAP) y por otro lado semanas antes negociantes hispanos de Farmers Branch consolidaron una nueva cámara de comercio.
Se contactó a comerciantes de varias ciudades de Dallas y Tarrant con el propósito de conocer su perspectiva frente a un posible escalamiento del clima antiinmigrante en la zona, así como el nivel de cooperación que existe entre los comerciantes hispanos de los dos condados.
Rosa Navejar, dirigente de la Cámara de Comercio Hispana de Fort Worth (FWHCC), declinó comentar cuál era la posición de ese organismo frente a la presión que algunos comerciantes en Irving ejercieron para rechazar las medidas antiinmigrantes.
Cuestionada sobre si esa institución está preparada para afrontar una situación similar a la que han vivido los comerciantes hispanos en Irving, Navejar expresó confianza en el gobierno municipal.
“El liderazgo abraza la diversidad de nuestra ciudad y nosotros trabajamos juntos, así como dice el alcalde Mike Moncrief, a la manera de Fort Worth”, señaló.
En tanto que Gabriela Ezcajeda, directora de desarrollo económico de la Cámara de Comercio Hispana de Dallas (GDHCC), sostuvo que existen claras diferencias en el clima que viven las comunidades que se proyecta en los negocios en Dallas y en Irving.
“Existen dos filosofías diferentes al trabajar en Irving y trabajar en Dallas”, apuntó. “En el caso de la primera, han escogido el mensaje de no encontrar valor alguno en la comunidad hispana migrante, en el caso de la segunda, hemos hecho lo contrario”, agregó.
Y es que el efecto negativo del programa municipal de Irving que facilita la deportación de inmigrantes indocumentados a través de la cooperación de la policía con la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE), preocupa a los dirigentes de la Cámara de Comercio Hispana de Irving (IHCC).
“La imagen de la Cámara es fuerte y queremos reforzarla, aunque algunos negocios ya están abandonando el área debido a la situación que se vive”, dijo René Castilla, presidente de la IHCC.
Según Castilla las manifestaciones de cada lado (en pro y en contra de los inmigrantes) han perjudicado la imagen de la ciudad, por eso los comerciantes quieren desarrollar una campaña que muestre la diversidad cultural y el aporte de los hispanos a Irving.
“Va a ser una tarea difícil, pero sabemos que es en beneficio de los comerciantes y sus residentes”, apuntó. Para Ezcajeda el clima en Irving está afectando a Dallas pues dijo que la comunidad migrante, al no ser valorada por su trabajo, se ve forzada a desplazarse a otra parte.
Precisamente para evitar ese desplazamiento de comerciantes, en Farmers Branch se generó un diálogo directo con el gobierno muncipal, según lo señaló Francisco Pacheco, principal promotor de la FBHCC.
En mayo pasado una ordenanza que establecía castigos a los caseros que rentaran propiedad a indocumentados fue avalada por los electores, pero se mantiene suspendida luego de una demanda federal interpuesta por grupos proinmigrantes como el Fondo Mexicoamericano para la Defensa y la Educación (Maldef).
Pese al clima de tensión que causó en la ciudad, Pacheco dijo que los comerciantes no apoyan boicots ni marchas masivas de rechazo contra esas medidas.
“Debemos integrarnos para respetar los derechos de otros y que se respeten los nuestros, pero no podemos mandar en casa ajena”, dijo.
Por Luis Ángel Galván
Especial La Estrella
IRVING — Las diversas iniciativas locales que han generado polémica en torno a la presencia de inmigrantes indocumentados afectan ya a sectores vitales de la economía como el de los pequeños comerciantes.
Recientemente activistas en Irving organizaron un boicot económico como protesta contra el Criminal Alien Program (CAP) y por otro lado semanas antes negociantes hispanos de Farmers Branch consolidaron una nueva cámara de comercio.
Se contactó a comerciantes de varias ciudades de Dallas y Tarrant con el propósito de conocer su perspectiva frente a un posible escalamiento del clima antiinmigrante en la zona, así como el nivel de cooperación que existe entre los comerciantes hispanos de los dos condados.
Rosa Navejar, dirigente de la Cámara de Comercio Hispana de Fort Worth (FWHCC), declinó comentar cuál era la posición de ese organismo frente a la presión que algunos comerciantes en Irving ejercieron para rechazar las medidas antiinmigrantes.
Cuestionada sobre si esa institución está preparada para afrontar una situación similar a la que han vivido los comerciantes hispanos en Irving, Navejar expresó confianza en el gobierno municipal.
“El liderazgo abraza la diversidad de nuestra ciudad y nosotros trabajamos juntos, así como dice el alcalde Mike Moncrief, a la manera de Fort Worth”, señaló.
En tanto que Gabriela Ezcajeda, directora de desarrollo económico de la Cámara de Comercio Hispana de Dallas (GDHCC), sostuvo que existen claras diferencias en el clima que viven las comunidades que se proyecta en los negocios en Dallas y en Irving.
“Existen dos filosofías diferentes al trabajar en Irving y trabajar en Dallas”, apuntó. “En el caso de la primera, han escogido el mensaje de no encontrar valor alguno en la comunidad hispana migrante, en el caso de la segunda, hemos hecho lo contrario”, agregó.
Y es que el efecto negativo del programa municipal de Irving que facilita la deportación de inmigrantes indocumentados a través de la cooperación de la policía con la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE), preocupa a los dirigentes de la Cámara de Comercio Hispana de Irving (IHCC).
“La imagen de la Cámara es fuerte y queremos reforzarla, aunque algunos negocios ya están abandonando el área debido a la situación que se vive”, dijo René Castilla, presidente de la IHCC.
Según Castilla las manifestaciones de cada lado (en pro y en contra de los inmigrantes) han perjudicado la imagen de la ciudad, por eso los comerciantes quieren desarrollar una campaña que muestre la diversidad cultural y el aporte de los hispanos a Irving.
“Va a ser una tarea difícil, pero sabemos que es en beneficio de los comerciantes y sus residentes”, apuntó. Para Ezcajeda el clima en Irving está afectando a Dallas pues dijo que la comunidad migrante, al no ser valorada por su trabajo, se ve forzada a desplazarse a otra parte.
Precisamente para evitar ese desplazamiento de comerciantes, en Farmers Branch se generó un diálogo directo con el gobierno muncipal, según lo señaló Francisco Pacheco, principal promotor de la FBHCC.
En mayo pasado una ordenanza que establecía castigos a los caseros que rentaran propiedad a indocumentados fue avalada por los electores, pero se mantiene suspendida luego de una demanda federal interpuesta por grupos proinmigrantes como el Fondo Mexicoamericano para la Defensa y la Educación (Maldef).
Pese al clima de tensión que causó en la ciudad, Pacheco dijo que los comerciantes no apoyan boicots ni marchas masivas de rechazo contra esas medidas.
“Debemos integrarnos para respetar los derechos de otros y que se respeten los nuestros, pero no podemos mandar en casa ajena”, dijo.
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