Publicado el viernes 23 de mayo del 2008
Por LUIS ÁNGEL GALVÁN
Especial La Estrella En Casa
DALLAS — Para Juana Valencia, ama de casa, madre de cuatro niños: Abril de 1, David de 3, Gabriel de 5 y Daniel de 7 años la situación económica por la que su familia atraviesa, dijo, es bastante difícil pues entre comprar gasolina para su camioneta y los alimentos de sus niños, el salario de Juan Corona, su esposo, prácticamente desaparece de sus manos.
“Hemos tenido que limitarnos demasiado, al grado de que a Abril le cambio de pañal hasta que está completamente mojado y no antes, pues el gasto no me rinde”, argumentó Valencia.
Dijo que la disminución del dinero en sus bolsillos empezó a notarla desde hace 4 meses, cuando tuvieron que dejar la casa que rentaban, y tomar la decisión de vivir en un apartamento de dos recámaras, pues el salario de Corona ya era insuficiente para costear los gastos.
Sus hijos, todos ciudadanos, gozan de los beneficios de las estampillas, “esa si es una gran ayuda, pues de no tenerla no sé qué habría hecho”, declaró Valencia.
Sus gastos mensuales, dijo, son aproximadamente de mil doscientos dólares, contra mil trescientos de salario total que Corona devenga por su empleo en una fábrica de colchones.
A propósito del aumento de los precios de la gasolina, el señor Raji Ash, administador de la gasolinera Shell ubicada en las calles Saturno y Miller en la ciudad de Garland, señaló que hace tres meses el galón de gasolina más barato costaba $2.49; sin embargo el precio actual es de $3.79.
Ash dijo que al principio, cuando el precio del combustible empezó a incrementarse muy rápido, la clientela disminuyó hasta en un 15 por ciento, pero dado que es una necesidad de quienes conducen, poco a poco se ha venido normalizando.
Lo que no se normalizó en ese mismo negocio administrado por Ash, ha sido la comida preparada que ahí se expende; el consumo de ésta por una clientela 90 por ciento hispana, bajó drásticamente.
Por su parte Sandra Herrera, madre soltera de una hija de 12 años, quien es consejera de salud, dijo que los altos costos de la gasolina y las consecuencias de esto, como el aumento de precios en los productos básicos, la han obligado a ser más selectiva en su gasto y a buscar opciones de diversión más accesibles para ella y su hija.
“Mi trabajo requiere que maneje grandes distancias, lo que me provoca tener que gastar más en gasolina; el salario es el mismo pero los precios en la comida son más altos, es difícil lograr mantener un equilibrio económico en estos momentos”, argumentó Herrera.
Antes, dijo Herrera, el gasto de gasolina en promedio era de 180 dólares, ahora es de doscientos treinta dólares. Sus gastos por comida, según Herrera, se han excedido a un 30 por ciento más de lo normal.
Valencia dijo que a pesar de que sus responsabilidades como madre le ocupan la mayor parte del día, a últimas fechas se ha dedicado a recolectar latas de aluminio y de esa manera al venderlas contribuye al gasto familiar.
Herrera, por su parte, dijo que piensa en trabajar los fines de semana, aunque consideró que hacerlo “limitaría y sacrificaría el tiempo de convivencia con mi hija, realmente ya no sé qué hacer”, apuntó.
John Boot, profesor regente de la Universidad del Norte de Texas, señaló que en general el aumento del costo de la vida afecta más a las personas de estratos económicos inferiores que a los pudientes.
“Las personas que viven con un margen económico más estrecho, en estos momentos de economía difícil, tienen que ingeniárselas para lograr cumplir con los requerimientos básicos de su familia, aún más los que carecen de una situación legal estable, pues se ven presionados para permanecer aquí y cumplir con las expectativas de lograr enviar dinero a sus familias”, dijo Boot.
Explicó que el temor de los inmigrantes de volver a su país les hace sentir una doble presión, pues por una parte la situación migratoria es cada vez más difícil y por otra la gravedad de la economía que ahora encara influye directamente en su percepción de la vida.
El esfuerzo, dijo, es de buscar tener creatividad para solucionar el problema pues es un reto bastante difícil, destacó el académico universitario.
Ángela Gaviria, del departamento de comunicación del Fondo Monetario Internacional ( FMI), dijo a La Estrella en Casa que aunque los estudios que esta organización hace son a nivel macroeconómico y global, detrás del incremento hay afectaciones en la economía de las familias, pues también hay un incremento simultáneo de los precios de los alimentos, lo cual afecta asimismo el consumo diario de esas familias.
Eduardo Rincón, director de una empresa dedicada a la realización de encuestas y estadísticas involucradas en la comunidad latina en el Metroplex , opinó que los altos costos del petróleo y sus derivados en este caso la gasolina, han tenido un impacto tremendamente negativo para la economía en la comunidad hispana local.
“Al latino... le afecta también la propaganda antiinmigrante que ha provocado que cada día muchos hispanos pierdan su trabajo”, apuntó Rincón.
Sunday, May 25, 2008
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