Publicado el martes 09 de septiembre del 2008
Por Luis Ángel Galván
Especial La Estrella Digital
DALLAS — Durante más de 16 años la esquina de las calles Carroll y Ross, ha formado parte de la vida productiva de Juan García, pues ha sido el lugar donde diariamente acude para ser contratado por patrones que buscan trabajadores de ocasión para diversas labores.
“Elegí trabajar por mi cuenta y venir a esta esquina es la mejor forma de hacerlo; soy legal, pero no tengo ningún trabajo estable, sólo mi oficio de pintor”, expresó García.
García dijo haber llegado a los Estados Unidos desde 1985, en el 86 obtuvo sus documentos, y reconoció que pocas veces ha cumplido con sus deberes tributarios.
Irma Treviño, vocera del Departamento de Rentas Internas (IRS), dijo que quienes trabajan por cuenta propia, como en el caso de los jornaleros, tienen la responsabilidad de pagar el 15 por ciento al seguro social, más el impuesto federal, que varía de acuerdo a la categoría en la que se encuentre el trabajador clasificado de acuerdo a sus ingresos.
“El IRS no tiene una bola de cristal, no podemos ir tras ellos; el pagar impuestos ayuda para su futuro, pues están construyendo su jubilación, además de los beneficios que en su momento pudiesen tener para quienes no cuentan con documentos legales en caso de una legalización”.
Treviño dijo que el daño más grave a la evasión de impuestos es cuando la persona llegue a los 65 años y se dé cuenta que no va a tener ningún beneficio, por lo que sugirió que el mejor camino es ser honesto y declarar sus ingresos sin importar el estado migratorio.
García por su parte, reconoció que el tipo de empleos obtenidos en esa esquina informal, además de no ser estables también tienen sus riesgos pues, dijo, “los patrones lo saben, sin embargo ponen poco cuidado en ello, y si uno quiere trabajar tiene que vivir con esos riesgos”.
Agregó que no pocas veces ha asistido a pláticas sobre seguridad en el trabajo, pero en la práctica es difícil aplicarlas, pues pedir que los patrones pongan su parte implica poner en riesgo el día de trabajo.
De acuerdo a reportes del Censo Nacional de Lesiones Ocupacionales Fatales, en el 2007 a nivel nacional se reportaron un total de 5,488 muertes en el trabajo; de ese número, 959 ocurrieron entre extranjeros y el 44 por ciento de ellos (422) eran mexicanos.
La Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA), dijo que su función es la de supervisar que los lugares de trabajo cumplan con las normas de seguridad establecidas, para ello, acuden a hacer revisiones periódicas.
“Cuando tenemos algún reporte o queja, sólo podemos ingresar al lugar en base a una carta o reporte hecho por algún trabajador, acto seguido investigamos, cuando se detecta alguna anomalía, y tratamos de averiguar quién o quiénes son los responsables de la obra, el mismo trabajador pretende ignorar quién es su patrón por temor a perder su trabajo y por ende, su paga”.
El abogado Domingo García expresó que los accidentes laborales existen, y que su mayoría sucede en las construcciones.
“La mayor parte de los accidentes ocurren en la construcción, sobre todo con los que instalan techos, esos son mortales; contar o no con documentos no tiene ningún efecto legal, pero mucha gente no conoce sus derechos”.
Julio Andrade, ecuatoriano llegado a Texas sin documentos hace siete años, dijo que la vida ha sido difícil puesto que ser indocumentado le ha obligado a trabajar en toda clase de empleos donde la habilidad física es predominante.
“En mi nativo Guayaquil, yo soy arquitecto, y desarrollé trabajos de construcción, así que no me asusta hacerlos aquí; en mi situación como persona sin documentos, sin contar con un respaldo legal y asesoría laboral vivo tomando los riesgos sin protección alguna”, comentó Andrade.
“He aprendido el idioma más por necesidad que por gusto, es mi alimento diario, si no hablas algo de inglés no ganas un poco más”, dijo que estar como indocumentado le ha orillado a improvisar diariamente y a planear su vida conforme las oportunidades se le presentan.
“Vives al filo de la situación, tratas de ser congruente con tus gastos y tus necesidades, te obligas a vivir en comunidad para ahorrar, aunque no siempre es la mejor opción, pero aquí el ingreso es cuatro veces más alto que en mi país”, apuntó.
Agregó que con los pocos ahorros que ha reunido pronto regresaría a su país y continuaría trabajando en los oficios que ha aprendido a desarrollar aquí, reconoció que en este momento es muy difícil cumplir con las reglas hacendarias, pues agregó que lo poco que gana apenas le alcanza para sobrevivir.
Pío Valencia, vicepresidente de la Unión de Jornaleros de Garland, opinó que tanto los documentados como los que carecen de ellos en este momento enfrentan un reto en común: la falta de empleo.
“La situación económica se ve diariamente aquí en La Casita (como le llaman al Centro de Trabajo en Garland), todos los días aumenta el número de jornaleros, vienen de todos lados, y son un 90 por ciento latinos; algunos sin conocer a ciencia cierta si son documentados o no, pero con la misma necesidad de trabajar, y en la lucha diaria por sobrevivir”.
El abogado García agregó que en el caso de sus derechos los jornaleros sólo tienen que presentar una demanda en el Departamento del Trabajo, “no importa el estatus migratorio, tienen derechos y se les deben respetar”.
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