Publicado el martes 02 de deciembre del 2008
Accidente en Chihuahua evoca tragedia personal de la madre; ella sería indemnizada
Por Luis Ángel Galván
Especial La Estrella Digital
DALLAS — El fallecimiento en un accidente de siete integrantes de las familias Rey, Hernández y Ortiz, originarios de Ojinaga, y radicados en Waxahachie, sucedido el pasado 27 de noviembre en una carretera del estado de Chihuahua, México, evocó a Reyna Hernández -amiga muy cercana de la familia Rey- la muerte de su hijo Jonathan Hernández, un niño estudiante de T.W. Browne, quien murió el 4 de octubre del 2006 en el campus de esa escuela, por aparente exceso de ejercicio durante una clase.
“Cuando me dieron la noticia todo se me revolvió en mi mente, y sentí de nuevo aquella angustia cuando me dijeron que mi hijo había fallecido, es desesperante pues sabes que no puedes hacer nada”.
Hernández conocía a Margarita, madre de Carlos Rey, desde 1989, “vivimos juntos durante mucho tiempo, ellos también disfrutaron del embarazo de Jonathan, lo conocieron y lo cuidaron cuando yo salía a trabajar”.
Describió que la convivencia fue muy alegre y fructífera, “siempre me daba consejos y me cuidaba, yo era como una hija más para Margarita”.
Hernández ahora con Robert, de 12 años, el segundo de sus dos hijos, dijo haberle explicado lo sucedido, y agregó que también lo hizo con Jonathan en su tumba: “Ya le platiqué y le dije ‘de seguro Margarita y Carlos ya te dieron el abrazo de acción de gracias”.
Dijo que sólo hasta después de haberle rezado frente a la tumba de Jonathan, se sintió más tranquila y llena de energía para poder brindar apoyo a los dolientes de la familia Rey.
Pero la paz, explicó, además de saberse reconfortada por el acercamiento a su hijo cuando ‘charla’ con él, le llegó finalmente la semana pasada cuando se logró un acuerdo entre sus abogados y los representantes legales del DISD.
Moisés Hernández, de Harlingen, Texas, abogado del segundo de los dos bufetes que representó a Hernández, explicó que tomó el caso de Jonathan el pasado abril, y después de una ardua investigación se lograron sentar las bases para hacer los reclamos conducentes y darle solución a la situación tan dolorosa que la señora Hernández había venido arrastrando por más de dos años.
El pasado 4 de octubre, Jonathan cumplió dos años de haber fallecido.
“El acuerdo logrado fue muy positivo, no tengo libertad para discutir los detalles del asunto porque esa es una de las reglas, lo que sí es que el gimnasio de la escuela donde Jonathan estudiaba llevará su nombre, y por fin la señora Hernández podrá tener esa paz que tanto ha estado buscando”, declaró el abogado.
Libby Daniels del departamento de comunicación social del DISD, se concretó a decir que el DISD no está en posibilidades de opinar o discutir ningún punto legal, y que esto se haría llegar a los representantes legales del distrito para una respuesta posterior.
Por su parte Hernández, la madre de Jonathan, agregó que además de lo ya mencionado sobre el acuerdo, se concertó una suma no especificada de dinero la cual le sería entregada a ella como compensación por la muerte de su hijo durante esta misma semana.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment