Publicado el miércoles 16 de septiembre del 2009
Por Luis Ángel Galván
ESPECIAL LA ESTRELLA DIGITAL
Luis Ángel Galván
El cónsul adscrito de México en dallas, Alberto Bernal Acero, dio el Grito de Independencia en un acto privado con invitados especiales.DALLAS — En un acto estrictamente privado, convocado por el consulado de México en Dallas, tuvo lugar lo que públicamente se canceló: la ceremonia del Grito de Independencia.
Quien arengó ante alrededor de cien invitados especiales fue el cónsul adscrito Alberto Bernal Acero.
Previo a ello se realizó la entrega del Premio Ohtli a Esteban Jasso, sacerdote de la iglesia Todos los Santos de la ciudad de Fort Worth.
El padre Jasso, al recibir el reconocimiento, dijo estar profundamente emocionado.
“Jamás había soñado tener este momento, pero también es mi sueño tener la ciudadanía mexicana, y también lo es que cada persona documentada e indocumentada obtenga su ciudadanía”, dijo Jasso.
Alrededor de las 9:18 p.m. del martes 15 de septiembre, la ceremonia del Grito se dio gracias a la insistente solicitud de algunos asistentes y de uno de los patrocinadores de la misma (la representante de Telemundo); ante la presión Bernal, rompiendo el protocolo, procedió a llevar a cabo el rito dando las campanadas de rigor en una galería del consulado e invocando con vivas a los personajes célebres que participaron en la gesta heróica.
La ceremonia del Grito anunciada con meses de anterioridad, fue suspendida debido a condiciones climatológicas; la sede consular y sus organizadores tomaron la decisión de no llevar a cabo el acto público, que originalmente se iba a realizar frente al edificio municipal de Dallas.
Al evento privado asistieron representantes de la comunidad, consejeros del Instituto de los Mexicanos en el Exterior e invitados especiales.
Steve Salazar, concejal de la ciudad de Dallas, acudió en nombre del alcalde Tom Leppert; otro de los invitados fue Roberto Alonzo, representante estatal del Distrito 102, en Texas.
Tereso Ortiz, presidente de Casa Guanajuato, dijo que la ceremonia a pesar de que fue con un número muy reducido de personas, y en espacio cerrado, cumplió con las expectativas.
El acto, enfatizó Ortiz, “se llevó la calificación de 10”.
Otro asistente, Gustavo Jiménez, responsable de relaciones públicas de Casa Puebla expresó su desánimo por lo sucedido en la ceremonia y la calificó de “una fiesta sólo para amigos”.
“Es una pena y una lástima que no se haya llevado a cabo frente al edificio municipal, seguimos viviendo la misma política selectiva de invitados”, dijo Jiménez quien agregó: “Si oficialmente se suspendió, entonces se hubiera mantenido esa posición del consulado, y hubiera sido lo mejor”.
Teresa Tamayo, de Mujeres Unidas, no fue invitada al evento por lo que dijo sentirse muy molesta, “por la exclusión de la comunidad mexicana en general al hacer un evento privado, sin tomar en cuenta al resto de la población mexicana, ¿cómo es posible que sólo Dallas no haya tenido una ceremonia del Grito?”, preguntó.
Tamayo indicó que “así llueva o haya mal tiempo, siempre hemos tenido esa ceremonia, es ridículo lo que hicieron; estamos reuniendo firmas para mandárselas a Patricia Espinosa de la Secretaría de Relaciones Exteriores y que sepa de la inconformidad que existe en la comunidad mexicana.
“No necesitamos tener patrocinadores para una ceremonia donde sólo los ‘trajeados’ van, muchos restaurantes pueden donar comida para hacer algo propio de la comunidad”, expresó Tamayo.
Thursday, September 17, 2009
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