Thursday, November 19, 2009

Acusan insensibilidad

DALLAS — Falta de sensibilidad hacia las minorías y exhibición de poder ante quienes no hablan inglés, entre otros señalamientos son reflejados en la sanción aplicada por el Departamento de Policía de Dallas a Ernestina Mondragón, según analistas políticos.

Mondragón, de Michoacán, residente legal de los Estados Unidos desde hace 29 años, fue sancionada por ignorar una señal de tránsito y no portar consigo su licencia de manejo, pero también se hizo acreedora a otra multa por no hablar inglés.

Pero conducir un auto particular sin hablar inglés no es delito en Texas.

La mañana del 2 de octubre Mondragón llevaba a su hija Vanessa, de 11 años, a la escuela Robert T. Hill, en Dallas, pero fue detenida por el oficial Gary Bromley; Mondragón dijo no haber visto la señal que prohibe dar vuelta en U, y dijo que quiso explicárselo, “pero el nerviosismo no me dejó”.

“Me sentí humillada pues aunque el oficial no se portó rudo me hizo sentir muy mal”, dijo Mondragón en conferencia de prensa, debido a la multa por su falta de inglés.

Brenda Mondragón, hija mayor de Ernestina, dijo que su madre hubo de ser hospitalizada por espacio de casi 4 días en el hospital Baylor en Dallas a causa de la crisis nerviosa que sufrió.

Ernestina acudió a la cita ante el juez el pasado 21 de octubre y dijo haberse sentido “humillada por segunda vez”, pues dijo que era una situación muy injusta la falta señalada. Dijo además que el juez desechó la sanción por no hablar inglés y por la licencia de conducir.

Domingo García, representante legal de Mondragón, informó que presentaría un reclamo ante la ciudad de Dallas y, cuando tenga el reporte policaco —mismo que aún procesa el Departamento— promoverá una demanda legal que contempla el pago de los gastos médicos, la multa por dar vuelta en U, y una compensación por daños y perjuicios en la persona de Mondragón en un monto aproximado de 20,000 dólares.

David Kunkle, jefe del Departamento de Policía de Dallas (DPD), al igual que Steve Salazar, concejal de Dallas, dieron una disculpa pública a la comunidad hispana; Kunkle señaló que los agentes involucrados en infracciones similares serían investigados.

Salazar por su parte dijo que “hay varias culpas: una es del sistema de cómputo que no debería de reconocer esas sanciones; otra es de las compañías que se encargaron de programarlas, y por último el entrenamiento que los oficiales han recibido, todo ello se evaluará y lo sabremos pronto”.

En tanto que el alcalde de Dallas, Tom Leppert, en un comunicado dijo que “Dallas valora y exalta su diversidad; el papel de la policía es hacer cumplir la ley, pero no hay tal ley, (refiriéndose a la multa a Mondragón), ésto no debió haber ocurrido nunca. Estoy convencido de que la policía de Dallas encontrará la solución a este problema”.

Jesús Contreras, vocero del consulado mexicano, dijo que hasta el momento ni Mondragón ni sus representantes se han acercado a esa dependencia para solicitar algún tipo de ayuda; y agregó que están muy al pendiente pues esa situación les preocupa.

El titular de la Coalición por una Reforma Migratoria, Doulgas Interiano, dijo que la población latina merece más que declaraciones de disculpas del jefe de policía.

“Estamos hablando de un segmento de población que ya ha tenido resentimiento con algunos departamentos de policía por la aplicación de la 287 g, considero que la policía debería implementar un programa comunitario en el cual se acerquen a la comunidad y se ganen la confianza de los latinos que, de por sí, ya está por los suelos”, dijo Interiano.

Hasta el momento se han detectado 39 infracciones a personas que no hablan inglés, estas multas fueron expedidas por 20 agentes en un espacio de 3 años.

Rick Vega Watson, vocero de la policía de Dallas, dijo que la investigación aún no concluye. Por lo pronto “los oficiales han sido enviados a la escuela para que tengan mayor sensibilidad en el trato con los conductores” y están a la espera de los resultados de la investigación, dijo.

Roberto Calderón, analista político, apuntó que la acción del oficial “es un acto racista impune, un resentimiento profundo de coraje, es además un insulto, una señal de mostrar el poder de que él puede hacerlo, y porque nadie por años les había dicho que no podían”.

Calderón agregó: “Es la impotencia, el coraje y la limitación de no poder comunicarse con ese sector latino de población de Dallas, si el alcalde Tom Leppert deveras merece el voto latino, ya hubiera dicho algo crítico y pesado, pues la población latina muy pronto va a llegar a ser la gran mayoría”, consideró el analista.

John Boot, profesor de Ciencias Políticas de la North Texas University, señaló la acción contra Mondragón como “un acto reprobable”.

A propósito de este caso, Boot subrayó que “la policía es muy insensible, muy injusta, tiene que mejorar pero aún tiene muchas cosas que corregir”.

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