Publicado el lunes 23 de noviembre del 2009
Funcionarios consulares refutan y exponen posiciones
Por LUIS ÁNGEL GALVÁN
ESPECIAL LA ESTRELLA DIGITAL
Primera de dos partes
DALLAS — Varios ex trabajadores del consulado general de México en Dallas se quejan y denuncian situaciones de desigualdad, abuso laboral y favoritismo, entre otros señalamientos que según ellos propician una marcada diferencia entre los llamados “trabajadores locales” y el cuerpo consular.
Incluso de entre ellos, una mujer, Sofía Camarena Corona sometió una demanda laboral en Conciliación y Arbitraje de México en contra de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), alegando abuso, maltrato, despotismo y despido injustificado durante la administración de Enrique Hubbard Urrea, cónsul general de México en Dallas entre julio del 2006 a septiembre del 2009.
Sin embargo Hubbard y otros funcionarios del consulado explicaron que los ex trabajadores se encontraban bajo contrato, los cuales no fueron renovados al expirar el término laboral. El ex cónsul general de Dallas sostiene que ninguno de ellos fue despedido.
En el consulado laboran dos clases de empleados, por una parte están los trabajadores locales, que son los “prestadores de servicios”, explicó el vocero del consulado Jesús Contreras y, por otra parte todos los empleados de base de la SRE, que son los funcionarios consulares y diplomáticos de carrera.
En la actualidad en el consulado con sede en Dallas hay 13 funcionarios de base y 29 trabajadores locales, mismos que son contratados a nivel local, mediante un acuerdo de trabajo temporal.
Los quejosos trabajaron como locales.
“La Secretaría celebra contratos anuales con el personal, donde se señala claramente y ellos lo aceptan al firmar dicho instrumento, que se trata de un compromiso laboral temporal y que cualquiera de las partes puede darlo por terminado con un aviso de treinta días si así conviene a sus intereses. En todos esos casos se decidió no renovar los contratos a su vencimiento, cosa que no es potestad caprichosa del titular, pues se actúa por recomendación de cada jefe de área y siempre que la Cancillería acuerde la no renovación”, indicó Hubbard.
En el caso de Camarena, agregó el ex cónsul, fue “ella la que adoptó una actitud déspota para con sus superiores inmediatos, con una actitud muy negativa que implicaba que ella sabía más que sus jefes”.
La demanda de Camarena
Camarena es licenciada en Derecho y se desempeñó bajo contrato a partir de septiembre del 2005 en la notaría pública del consulado. Ella declaró haber padecido maltrato y abuso laboral de parte de Hubbard, quien según ella a la postre la despidió de manera injustificada.
“Siempre dí más del cien por ciento de mi esfuerzo, porque me preocupaba mi gente; mi experiencia como empleada local del consulado es triste, ya que en ese lugar no existe el apoyo ni la ayuda, sino la utilización y explotación, por parte del personal del Servicio Exterior Mexicano (SEM), ya que ellos simplemente dan órdenes y firman, no saben hacer la talacha diaria y rutinaria, dependen del empleado local”, expuso Camarena.
Camarena dice que fue despedida el 15 de diciembre del 2007 por Hubbard. “Me dejó sin oportunidad de buscar otra opción laboral; él tomó decisiones que afectarían el resto de mi vida”, dijo.
En base a ello Camarena promovió una demanda laboral en contra de la SRE en abril del 2008, ante el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje (TFCA), demandando salarios caídos.
Pero en el caso de Camarena, Hubbard señaló que la gota que derramó el vaso fue su actuación durante la celebración del grito de independencia en septiembre de 2007, “pues se les pidió a todos los compañeros que coadyuvaran a hacer del evento un éxito pero ella llegó como si fuera invitada, exigió el mismo trato que el brindado a las autoridades y patrocinadores, amén de que se negó a colaborar con sus compañeros. No puedo decir más precisamente porque aún no se resuelve su demanda, pero en términos generales le reconozco capacidad profesional, pero lamentablemente no tiene la actitud correcta para trabajar en equipo. La decisión de no renovarle su contrato se tomó igualmente por acuerdo en equipo autorizado por la Cancillería”, subrayó Hubbard.
Por su parte Manuel Humberto Flores Palacios, representante jurídico de Camarena, dijo que la forma en la que se dio por terminada la relación de trabajo entre el consulado mexicano y Camarena constituye un despido injustificado y por ello se promovió el juicio laboral.
Flores explicó que por acuerdo de los Tribunales Federales y en ejercicio de un principio de celeridad procesal, la demanda únicamente se admitió en contra de la SRE, dejando fuera al cónsul y al consulado.
Flores dijo que ya están a la espera de que se dicte el laudo (resolución final), “nuestras expectativas son de un amplio optimismo en que el fallo beneficiará a la señora Camarena”.
Roberto Chaparro, titular de la Unidad de Enlace del TFCA, dijo que hay 116 demandas registradas contra la SRE; por lo que se refiere a la demanda de Camarena informó que “se encuentra sustanciándose”, por lo que esa información es reservada de acuerdo a la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental.
Camarena dijo que se espera que antes de finalizar el año el TFCA emita su fallo.
El caso de David Vargas
Camarena es la única que ha demandado a la SRE, pero por motivos similares otros ex trabajadores también despotrican por el trato recibido en el consulado de México en Dallas, como David Vargas Vilchis, un abogado de profesión que se desempeñó en esa sede consular del 2002 al 2006.
Vargas trabajó en el área de Protección con la cónsul Patricia Amalia Belmar Bustamante como su jefa directa, y dijo que la posición como trabajador local es muy vulnerable y sujeta a los caprichos del cónsul general.
“Como locales carecemos de beneficios pues estamos sujetos a contrato; somos quizás los más importantes pues hacemos todo el trabajo, investigamos los casos, vamos a las cárceles, hablamos con las personas; además de ello somos los peones que nos mueven a placer y cuando algo pasa, ellos se cubren y estamos prácticamente a merced del patrón”, dijo Vargas en entrevista.
En enero de 2007 Vargas, en un correo electrónico que hizo circular entre sus compañeros del consulado, describió la posición del empleado local: “Se nos tiende la trampa de contratarnos por honorarios para evitar el goce de derechos laborales, sufrimos las condiciones que prevalecían a principios del siglo pasado antes de las primeras normas jurídicas protectoras del trabajo”, apuntó en el correo mencionado.
Vargas dijo haber acudido a la SRE para quejarse, pero evaluó que por su condición de local su queja no procedería por lo que desistió de su derecho de demandar.
Vargas también acusó a Hubbard de ser un mal funcionario y desatendido de sus deberes principales, “mientras al exterior (del consulado) daba la cara de un cónsul preocupado por la comunidad, al interior había muchas fallas que no eran atendidas por el titular”.
Vargas fue despedido por Hubbard el 15 de diciembre del 2006, y al respecto como respuesta el ex cónsul sólo expone una línea tajante: “Tenía muchas faltas injustificadas en su haber y el entonces cónsul adscrito, Lic. Hugo Juárez, recomendó no renovar su contrato por ese motivo”.
En la segunda parte se exponen los señalamientos de otros ex trabajadores contra funcionarios específicos, mismos que también responden y puntualizan sus posiciones.
Monday, November 23, 2009
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