Publicado el viernes 04 de enero del 2008
Por Luis Ángel Galván
Especial La Estrella
IRVING — Este domingo 6 de enero, decenas de hogares latinos en el Metroplex esperan la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar, los Reyes Magos que traen incienso, mirra y oro al Niño Jesús, según establece la tradición de la fe católica.
Aunque la costumbre en EU es que una vez pasada la fiesta del Año Nuevo, se retira el árbol de Navidad y los ornamentos, en hogares hispanos, especialmente en los de origen mexicano y puertorriqueño, los niños esperan la llegada de los Santos Reyes para recibir nuevamente regalos.
La costumbre mexicana dice que los pequeños deben escribir una carta para pedirles un regalo por su buen comportamiento y en el caso de las familias boricuas, los pequeños dejan agua y hierba debajo de la cama para los camellos que transportan a los Reyes.
“Yo creo en los Reyes Magos, ellos siempre traen cosas, así como al Niño Dios le llevaron regalos, a mí, si me porto bien, también me traen”, dijo Jazmín Mesa, de siete años y residente de Irving.
La pequeña contó que este año le pidió a los Reyes Magos una muñeca y una caja de juguetes y confía en que los recibirá.
La madre de Jazmín, Elsa, llegó a Texas hace 15 años y procura que sus tres hijos conserven su enseñanza.
“De pequeña yo viví la emoción de despertar el 6 de enero y buscar mis regalos bajo el Nacimiento o a un lado de mis zapatos, era muy bonito y siempre he vivido con eso”, comentó.
Aprenden tradición
Daniel Flores, pastor de la Iglesia Metodista La Trinidad en Fort Worth, comentó que con la llegada de nuevas generaciones de latinos, la tradición de los Reyes Magos ha recobrado importancia en los hogares mexicoamericanos de la zona.
“Las nuevas generaciones van conociendo poco a poco parte de nuestra cultura hispana y es muy importante porque nos permite compartir nuestra herencia”, comentó.
El caso de los hermanos Carolina y Julián Saucedo, vecinos de la Iglesia de Todos los Santos en Fort Worth, sirve para ilustrar cómo la tradición de los Reyes Magos se mantiene viva porque se transmite entre miembros de las familias mixtas, es decir padres inmigrantes con hijos nacidos en EU.
Carolina de 13 años nació en Río Verde, Guanajuato y Julián de 4, en Houston, de manera que ella le ha contado a su hermanito de qué se trata la tradición de los Reyes Magos.
“Julián cree en Santa Claus... a él sí le escribe cartas, pero no sabe quiénes son los Reyes Magos, yo sí lo aprendí de pequeña en México”, comentó Carolina el lunes de esta semana, mientras observaba la estatua de uno de los Reyes a la entrada de la iglesia.
También Griselda Guerrero, oriunda de Guanajuato y residente de Dallas desde hace cinco años, ve como un reto lograr que los pequeños conserven la tradición de escribirle a los Reyes.
“Es difícil competir con los niños, pues en la escuela todos hablan de Santa Claus y ellos se van asimilando a otras costumbres”, comentó.
Por esta razón Guerrero se preocupa por hacer a su familia partícipe de rituales tan tradicionales y unidos a la llegada de los Santos Reyes como la llamada Rosca de Reyes, que es un pan dulce de forma ovoide adornado con rodajas de fruta cristalizada.
La tradición reúne a la familia y a los amigos para cortar la Rosca de Reyes en la merienda del 6 de enero y dicta que quien encuentre dentro de su trozo de pan, un Niño Dios de plástico escondido, debe regalar tamales, chocolate y atole a los dueños de casa el próximo 2 de febrero.
Así, la tradición de los Reyes, termina con la tradición de la partida de la Rosca, pero ésta a su vez se enlaza con la del Día de la Candelaria el 2 de febrero.
Este domingo después de la Misa de Reyes, el pastor Flores y su congregación llevarán a cabo una reunión con varias familias y compartirán juntos la tradicional Rosca de Reyes.
Con información de Constanza Morales.
Monday, January 21, 2008
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