Monday, January 21, 2008

Prevalecen ideales de MLK

Publicado el viernes 18 de enero del 2008
Por Luis Ángel Galván
Especial La Estrella

RICHLAND HILLS — Martin Luther King Jr. le dio un nuevo sentido a la vida de Sylvia Flores, una maestra bilingüe mexicoamericana, y le permitió creer que había una esperanza para ella y los suyos.

“No teníamos posibilidades de soñar, desde pequeños fuimos marginados, MLK nos vino a dar esa libertad de tener una esperanza, de creer que teníamos un mejor futuro”, expresó Flores, de 59 años, quien reside en Richland Hills y es madre de tres hijos.

MLK, ministro bautista afroamericano y uno de los principales dirigentes del movimiento de los derechos civiles, nació en Atlanta, Georgia el 15 de enero de 1929 y lo asesinaron en Memphis, Tennessee el 4 de abril de 1968.

En 1986, un día nacional fue establecido en su honor, llamado Día Martin Luther King y se celebra el tercer lunes de enero cada año (alrededor del día en que cumplía años). En 1993, por primera vez, el Día Martin Luther King fue oficial.

El pastor King encabezó entre otros el Montgomery Bus Boycott, campaña de protesta política y social que comenzó en diciembre 5 de 1955 en Montgomery, Alabama, a raíz de la inconformidad de Rosa Parks quien se negó a ceder su lugar en el autobús generando con ello una colectiva desobediencia civil y una lucha legal que culminó con el fallo de la Corte Suprema de considerar inconstitucional la segregación racial.

Flores, entonces de seis años, en su natal San Ángelo, Texas, tuvo que ganarse el sustento diario, la situación económica de su familia era muy precaria, y aunque hija única, debía trabajar en los campos recolectando algodón.

“Fue una época muy difícil, viví la humillación y la segregación racial, los insultos y golpes de la policía hacia nuestra gente eran el pan de cada día, no podía tomar agua de la misma fuente ni cruzar la calle, ni siquiera mezclarme entre los asistentes en un cine, mi lugar era arriba, en los balcones, hasta el último, no tenía ninguna opción de vida… sólo vivía”, expresó Flores.

A sus 16 años, la meta de Flores era ser estilista, “no había más, no teníamos futuro, el mismo sistema de gobierno nos hacía sentir una basura, terminar la preparatoria fue para mí una bendición”; en 1967 se casó con George García, también de San Ángelo, y gracias a que éste se enroló en el ejército, en noviembre de 1967 salió rumbo a Augusta, Georgia.

“En Georgia ví a MKL y sentí esa inmensa calma, él transmitía una gran paz y me dio la esperanza que jamás tuve antes; participé en una marcha del ghetto, nadie hablaba, sólo lo seguíamos, era impresionante, sabíamos lo que eso significaba: Pelear por nuestros derechos silenciosamente, sin violencia, sin gritos pero con mucha fe y la esperanza de que el mundo algún día cambiaría, sin importar la raza o el color, el mensaje era para todos”, recordó Flores.
En 1963 MLK realizó una marcha en Washington, reuniendo a más de 250,000 personas, y donde pronunció su famoso discurso “Yo tengo un sueño”.

Al año siguiente, el 4 de abril 1968, cuando MLK fue asesinado en Memphis, Flores sintió que su mundo se le venía encima, la embargó la tristeza, pero entendió que ella como miles de personas que sabían de este líder, tenían una misión: Luchar por los derechos civiles desde su propia trinchera, y mostrar que MLK tenía razón… que los sueños existían, y que éstos sí se podían hacer realidad.

Hoy Flores, a sus 59 años, sabe que su sueño se realizó; dijo que en San Ángelo jamás pudo siquiera soñar que llegaría a ser maestra; pero con su profesión ella pudo sacar adelante a sus tres hijos quienes ahora son profesionistas y, por supuesto, puede contar la historia que vivió.
Para la señora Flores, el legado más importante de MLK es vivir iguales, no juntos, pero si en igualdad, “somos un arcoiris, de diferente color pero todos en comunión”.

Flores teme que suceda un nuevo estallido social, el tema de la inmigración pone a prueba los principios de igualdad de MLK, por eso urgió a votar y ejercer el derecho de hacer escuchar la voz en las urnas, “sin violencia y sin gritos, con el sufragio se puede cambiar la vida en este país”, apuntó.

Peter Johnson, líder local afroamericano miembro de la Southern Christian Lidership Conference, (SCLC) y quien semanas atrás marchara en protesta contra el Criminal Alien Program (CAP) en Irving, dijo que el mejor legado de MLK fue amar sin importar la raza o color, y coincidió en que dichos valores han sido nuevamente puestos a prueba en los últimos conflictos suscitados a raíz de la política migratoria en la Unión Americana.

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