Publicado el viernes 30 de enero del 2009
Por Luis Ángel Galván
Especial La Estrella Digital
DALLAS — Convencido que el maestro es el centro de la educación, Richard Márquez de 61 años, presidente de Texas Can Academy (TCA) de Dallas, explicó que la calidad educativa de un alumno es proporcional al compromiso profesional de un educador.
Nacido en los Altos de Juárez, antigüa sección al oeste de Dallas, Márquez se graduó de maestro en 1975 en la Universidad del Norte de Texas con la especialidad en Historia.
“Mi formación de maestro fue la base para el desarrollo y el éxito; por las mañanas practicaba en las aulas; por las tardes cursaba las materias, la retroalimentación con mis mentores era muy importante”, recalcó Márquez.
Márquez ocupó posiciones en el DISD en las escuelas Thomas Edisson Middle School, Greiner Junior High School, Skyline High School, Anson Jones Elementary School y Sunset High School.
Sunset fue un reto, dijo Márquez, “la encontré completamente destrozada y con una población de 1,600 alumnos, 950 de ellos en noveno grado, sí que era una situación difícil; fijé metas, impuse reglas, trabajé con los estudiantes, cambié su cultura y percepción de las cosas; en un periodo de 2 años renové un plantel de 50 maestros; entre otra cosas, creamos un curso de créditos universitarios para los alumnos, cambiamos al mundo”.
Márquez criticó los sistemas educativos actuales para la formación de docentes, diciendo que se habla de todo, menos de la responsabilidad que tiene un maestro hacia el éxito o fracaso de un estudiante.
Ya al frente de la Sunset Márquez diariamente circulaba en su camioneta roja por los vecindarios ‘levantando’ a los estudiantes que se salían de clases o que no asistían a ellas, trayéndolos de nuevo a las aulas; dijo sentirse satisfecho de su labor en esa institución, pues aunque ya han pasado muchos años, sus ex alumnos aún lo reconocen y le recuerdan aquellos días dentro de la escuela.
Para Márquez la figura del profesor lo es todo. “El maestro tiene que sentirse poderoso y responsable por el éxito que puede cambiarles la vida; esas son las personas que tienes que encontrar, hoy en día es difícil hallar profesionales de la educación comprometidos”.
Márquez fue consejero especial de Dropout Prevention Program, en Washington D.C.; después consultor educativo privado viajando por todo el país, y compartiendo su experiencia en la docencia. Desde el 2007 es presidente de TCA.
“A donde he ido he encontrado desastres que arreglar, nada de estructura, sin reglas definidas, sin dinero para trabajar, había que volver a empezar; aquí encontré personas que no entendían la responsabilidad de lo que estaban haciendo, y eso viene de un líder que no ponía atención”.
El concepto de TCA, dijo Márquez, es que “hay alumnos que no pueden encontrarse en una escuela tradicional, y deben de tener opciones; en los distritos escolares los estudiantes carecen de atención personal, los únicos que la tienen son los que sobresalen o los que dan problemas, esta población (TCA) se encuentra en medio”.
TCA cuenta con 200 maestros y 4,000 alumnos distribuidos en dos turnos en 10 escuelas de Texas. Hay un maestro por cada 15 alumnos; la población estudiantil abarca 50 por ciento hispanos y el resto afroamericanos; asisten 4 horas diarias de lunes viernes durante el año escolar, y se sujetan a los exámenes regulares como cualquier distrito escolar.
El gasto anual de TCA, dijo Márquez, es de 40 millones de dólares; son fondos estatales aproximadamente $30 millones, y $10 millones se obtienen de donaciones diversas y ganancias de las diversas subastas públicas de autos llevadas a cabo semanalmente.
Yolanda Cruz Wilder, superintendente en TCA, expresó que Márquez es un profesional comprometido con la educación, y que a pesar de las críticas que lo califican de duro y estricto, dijo que “es necesario poner un orden y seguir las reglas, y él siempre supo cómo hacer que esto se cumpliera”.
Nayeli Escamilla, 19 años, residente de Oak Cliff, madre soltera, ex estudiante de Skyline y ahora estudiante del TCA, dejó de estudiar porque se embarazó.
“Mi madre me dijo que trabajara, perdí dos años de escuela; ahora ya presenté mis exámenes del TAKS, y estoy planeando asistir al colegio, pues quiero ser doctora; sin estudios, no llegas lejos”, aseveró Escamilla.
Monday, February 2, 2009
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