Publicado el viernes 04 de deciembre del 2009
Cónsules responden ante señalamientos y quejas laborales
Por LUIS ÁNGEL GALVÁN
ESPECIAL LA ESTRELLA DIGITAL
DALLAS — Un grupo de ex trabajadores locales del consulado mexicano del Norte de Texas han expresado decepción y frustración por lo que consideran fueron maltratos y despidos injustos.
A cada uno de los quejosos el ex cónsul, embajador Enrique Hubbard Urrea respondió puntualmente, así como también otros funcionarios y ex funcionarios de esa sede consular.
Hubbard responde también por el doble caso de los ex trabajadores Rafael y Sergio Escalante, hermanos que trabajaron como asistente del cónsul (el primero) y en el departamento de Documentación (el segundo).
Ambos laboraron durante largo tiempo en la sede consular, Rafael trabajó durante 20 años y Sergio durante 15, una antigüedad que sin embargo no contó cuando Darío Bernal, cónsul adscrito, “por órdenes de Hubbard” según dijo Sergio, fueron despedidos el 29 de diciembre de 2008 “de manera injustificada”.
“Nos avisaron a mi hermano y a mí dos días antes de que terminara el contrato, ni siquiera con 15 días de anticipación, sólo nos dijeron que no nos iban a dar un nuevo contrato; considero que eso fue injusto, pues no se cumplieron las cláusulas del contrato”, señaló Sergio.
Agregó que atribuye el despido a envidias de sus mismos compañeros del consulado, por su desempeño en esa dependencia.
Pero Hubbard lo justifica así: “Con los hermanos Escalante la Secretaría recomendó no renovar sus contratos, sin intervención directa del consulado o su titular”.
El ex titular explica que fue una decisión tomada en momentos en que él “ni siquiera estaba en funciones pues estaba de vacaciones”. Le “tocó al cónsul adscrito notificar la decisión de la Secretaría, que no tiene obligación legal de explicar los motivos por los que toma sus resoluciones, simplemente se apega a lo que señala el texto de los contratos libremente firmados por los empleados”, concluyó Hubbard.
Por su parte el cónsul adscrito Darío Alberto Bernal —quien quedara a cargo del consulado a la salida de Hubbard— explicó que las razones por la salida de personal en el consulado son un asunto confidencial, de uso interno, y las atribuye a dos aspectos: porque el empleado falló en algo, o porque ha decidido irse de manera voluntaria.
“Cada quien tiene una opinión a partir de lo que viven, como puede haber empleados con una magnífica opinión de los que trabajan o trabajaron, como también los hay que no la comparten”.
En el caso de los Escalante, Bernal dijo que los tiempos no los marcaba él, que sólo había recibido instrucciones de sus superiores.
Hoy ambos hermanos tienen un negocio de copias fotostáticas y fotografías para pasaportes en el edificio anexo a la nueva sede del consulado de México en Dallas.
Otros inconformes
Otra ex trabajadora local que pidió omitir su nombre laboró entre el 2003 y el 2007 en el área de matrículas consulares antes de renunciar, dijo haber sufrido en carne propia los problemas en la sede consular y la impotencia de no solucionar las necesidades más apremiantes de sus connacionales que asistían para algún servicio.
“Lo más difícil en el consulado era dar abasto a las necesidades de la comunidad, yo entendía la frustración y molestia de los paisanos que acudían a las oficinas, pero no se podía hacer más, la frase que aprendí ahí fue: ‘aquí sólo se trabaja y se hace lo que se puede, no hay más, además mi opinión como persona y como trabajadora local nunca contó, era como un cero a la izquierda’ ”.
Agregó también que la cónsul Patricia Belmar, ahora encargada de Fe Pública y Registro Civil, tenía mucha influencia a la hora de los despidos.
Voces de funcionarios
Bernal puntualizó que la relación laboral existente entre los locales y los funcionarios consulares “es cordial, yo puedo hablar a partir de cuando inicié”. Bernal inició en septiembre de 2008.
En el caso de Belmar, dijo Bernal, “desconozco si hubo algún problema con ella, no podría opinar acerca de su trabajo, Belmar hace un trabajo serio, y aunque lo supiera no estoy en posibilidades de hablar por obvias razones, por privacidad y confidencialidad a nivel laboral”.
Por su parte Belmar se limitó a decir que si el cónsul Hubbard tomó la decisión de hacer los despidos de personal, era porque así lo consideraba más conveniente.
“Las personas pueden decir muchas cosas y la verdad no vale la pena hacer caso de esto”, dijo la cónsul Belmar sin añadir nada más.
Se buscó la opinión de trabajadores locales actuales, para documentar sus opiniones, pero Bernal señaló que una claúsula del contrato laboral les prohibe “por confidencialidad y privacidad” hablar sobre asuntos laborales.
Carlos García de Alba, ex cónsul de México en Dallas (2004–2006) dijo no tener comentarios al respecto.
Pero Juan José Salgado, cónsul alterno en Dallas (2002 -2004), se explayó diciendo que en esa época encontró un mal ambiente laboral entre locales y consulares, sumado a actos de corrupción. “Ataqué de inmediato esos actos, y a cambio me gané enemigos pues afecté muchos intereses ya creados”.
Sobre los locales, Salgado dijo que “la categoría y responsabilidades, así como los sueldos, marcan una diferencia entre los locales y el personal consular; posiblemente ahí radiquen los malestares entre ellos, pues prácticamente hacemos el mismo trabajo, sólo que se les carga más a ellos por su cercanía con el público”, reconoció.
Salgado agregó que los trabajadores locales tienen más trabajo pero menos responsabilidades, pues es en los consulares en quienes recaen más presiones “pues las quejas van directamente en contra de los funcionarios y no contra los locales”.
Señaló que en base a sus experiencias se debería hacer una mejor selección de los empleados locales, así como también un aumento en sus salarios.
Jacobo Kupersztoch, voluntario en la ventanilla de salud al inicio de la administración de Hubbard, señaló que en general el embajador tuvo un buen papel como funcionario.
“Respeto mucho a Hubbard, él trató de higienizar el consulado de ciertas personas que eran fuente de conflicto y las despidió; además trató de organizarse de alguna forma cambiándose a la nueva sede”.
Y concluyó: “a mí me incomodó que se haya ido con la cola entre las piernas, porque creo que le dedicó mucho esfuerzo a tratar de mejorar los servicios a la comunidad”.
Monday, December 7, 2009
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