Publicado el viernes 14 de noviembre del 2008
Por Luis Ángel Galván
Especial La Estrella Digital
DALLAS — Quienes conocieron a José Joe Granados lo describen como una persona con un alto interés por la comunidad, positiva, comprensiva y llena de compasión por sus semejantes.
El reconocido activista comunitario falleció el 8 de noviembre.
Granados, entre otras actividades, fue parte fundamental en la organización Casita María, dedicada a la asesoría y servicios de migración para los inmigrantes residentes en el Norte de Texas; asimismo se desempeñó como director fundador del periódico semanal La Prensa, en Dallas, durante los años del 1990 al 1997.
La misa de requiém, llevada a cabo en la iglesia católica de Saint James en Oak Cliff el 11 de noviembre, fue el acto al que acudieron familiares y amigos a darle el último adiós a Granados.
La ceremonia, cargada de emociones, reflejaba el sentimiento de pena y dolor por la partida del familiar y amigo.
Guadalupe Granados, la esposa, escuchó con serenidad las palabras de Mario Magbanua, sacerdote oficiante de St. James. “Esta vida sólo es un paso transitorio hacia la vida eterna, en la que en algún momento todos estaremos reunidos junto a Joe”, dijo Magbanua.
Mercedes Cabrera, quien asistiera a la misa de cuerpo presente, describió a Granados como una excelente persona con gran capacidad altruista para ayudar a sus semejantes.
“Él fue un gran amigo y ser humano, siempre atento y dispuesto a ayudar a sus semejantes, en su paso por Casita María, tuvo la oportunidad de ayudar a muchos inmigrantes hispanos que requerían de información y asesoría, le vamos a extrañar”, expresó Cabrera.
Pedro Villa, empresario y amigo por más de 20 años de Granados, lo describió como una persona muy jovial, y agregó que su labor en Casita María fue muy importante y le permitió a Granados estrechar lazos en la comunidad.
“Fue una persona que supo darse por completo, me duele su partida”, expresó Villa.
Roberto Alonzo, representante estatal, dijo que la amistad que le une a Granados data de hace muchos años. “Lo conocí cuando era dueño del periódico La Prensa, después en Casita María, ayudando a muchos hispanos con situaciones de inmigración; mi respeto hacia su familia es enorme”, apuntó.
Granados fue el segundo de tres propietarios de La Prensa, semanario que dejó en manos del periodista Gilberto Cortéz, quien en la actualidad mantiene la publicación de forma digital.
“Granados fue para mí como un padrino, él no buscaba tener un perfil alto, simplemente ayudar; duele saber que esto pasó, pues no puedes hacer nada al respecto, lo que si es brindarle un tributo por su labor, su partida es una pérdida muy grande para la comunidad”.
Ermilo Oviedo, locutor en la emisora La Ranchera, dijo de Granados que “fue una ayuda de gran valor para la comunidad, tanto desde su periódico como en Casita María, nuestro más sentido pésame para su familia”.
Trinidad Garza, ex director de La Voz del Anciano, expresó su admiración por el trabajo que granados tenía hacia la comunidad hispana.
“Siempre respeté profundamente su labor y el interés que tuvo hacia los jóvenes, trabajamos juntos en algunos proyectos donde siempre estuvo involucrado el interés de la comunidad, que lástima que siendo tan joven haya partido, pero a través de este conducto envío mis más sinceras condolencias a su esposa y familia”, expresó Garza.
Héctor Flores, ex presidente nacional de LULAC, dijo lamentar la pérdida de Granados y resaltó que éste tuvo una participación muy importante en la vida de muchos mexicanos y mexicoamericanos en Dallas.
“La parte más importante —además de ser un empresario y una persona capaz y conocedora de la problemática social de nuestra comunidad— fue el papel que tuvo dentro de Casita María, donde ayudó a muchos inmigrantes, asesoró y apoyó a quienes requerían de una mano amiga, ese era Granados”, expresó Flores.
Granados fue cremado el día 11 en Jaynes Memorial Chapel en Duncanville; le sobreviven su esposa Guadalupe, dos hijos y 3 nietos.
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