By Luis Ángel Galván
Source: Fort Worth Star-Telegram
Credit: ESPECIAL DIARIO LA ESTRELLA
Tuesday, October 31, 2006
Edition: La Estrella,
Section: La Estrella, Page A1
DALLAS — Desde el hogar de sus abuelos en Cuernavaca, Bernardo Anaya, el menor de 15 años detenido con otros siete inmigrantes indocumentados el pasado 4 de octubre en Dallas, recordó la odisea que tuvo que pasar para regresar a su tierra natal después de haber sido deportado.
Anaya fue devuelto a México a través del proceso de salida voluntaria, pero tanto las autoridades consulares en Dallas como Immigration and Customs Enforcement (ICE), no supieron nada de él hasta 15 días después de su salida de Estados Unidos.
El menor fue encontrado cerca del 20 de octubre, después de que el Consulado General de México en Dallas investigó el asunto, luego de una denuncia pública hecha por el tutor del menor a Diario la Estrella y quien permanece detenido en Dallas.
La necesidad empuja
La odisea de Anaya inició hace aproximadamente un mes, cuando movido por la necesidad de buscar una vida mejor y ayudar a la economía familiar, el menor se aventuró hacia el norte de México, en compañía de un amigo.
"Yo quise ser parte de esa esperanza de mi madre y poder realmente ayudarla pues de donde somos las cosa no se ven bien y la verdad es desesperante despertar todos los días y ver que nada ha cambiado", contó Anaya.
El joven recordó que en la frontera de Ciudad Juárez se hospedó durante tres días en un hotel con otras siete personas, las que esperaban igual que él, hacer contacto con el ‘coyote’ que los cruzó al otro lado del río en una llanta y luego se dirigieron a San Antonio.
Allí recuerda que "las cosas estaban bien... yo hasta pude comprarme ropa nueva, que más adelante de regreso a mi tierra tuve que vender porque no tenía nada de dinero".
Días después Anaya y los otros siete inmigrantes abordaron el tráiler que los traería a su destino final: Dallas.
"Cuando nos subimos a ese camión no nos dijeron nada acerca de una carga extra que también llevaba, sólo veíamos tres maletas y algunas paletas de madera que iban al frente de la caja, pero nunca quisimos saber lo que había ahí adentro, sino hasta que nos detuvieron en las cercanías de Dallas nos dimos cuenta realmente lo que traían esas maletas", dijo Anaya.
El DPD interceptó el tráiler en la parada de camiones Flying J en el cruce de la Bonnie View y la Interestatal 30 y además de arrestar al conductor y a los inmigrantes, incautó 300 libras de marihuana.
"Esa misma noche me montaron en un camión junto con otras personas más y nos regresaron para México", recordó Anaya.
Regreso riesgoso
El joven dijo que el 5 de octubre a eso de las 2 a.m. ya estaba en la frontera de Nuevo Laredo y acompañado por dos mujeres del departamento de inmigración que lo dejaron en libertad en el puente 1.
"Nadie se acercó por lo menos para decirnos hacia dónde dirigirnos, yo no conocía a nadie y no traía dinero, sólo la poca ropa que me había llevado como equipaje", dijo el joven.
"Tuve que vender la ropa para comer algo", agregó.
Después de cuatro días de alternar caminatas con los "raides" (aventón) que le dieron algunos conductores ocasionales, Anaya dijo que logró llegar a casa de sus abuelos en Cuernavaca.
Aunque aún no se reencuentra con su madre, que está en Guerrero, ella expresó su felicidad al saber que su hijo estaba sano y salvo.
"Escuchar de nuevo su voz aunque sea por teléfono, me devolvió el alma al cuerpo, estaba muy angustiada y la espera me estaba matando", dijo Érika Anaya.
Por su parte el abuelo del menor y su tocayo, Bernardo Anaya,dijo que "yo entiendo que la situación aquí en México es muy difícil y que a veces no hay más que arriesgarnos a tomar decisiones duras, pero hay que pensar dos veces lo que queremos, pues podemos perder más que una oportunidad , podemos perder la vida y eso no se recupera".
Sunday, April 8, 2007
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